domingo, 3 de marzo de 2013

características del internet


bola Libre.
El espíritu de dejar circular la información libremente es una de las razones que ha permitido el crecimiento espectacular de Internet. Si en sus comienzos los científicos que desarrollaron el soporte técnico de Internet, como el protocolo TCP/IP, no lo hubiesen puesto a disposición de la industria, hoy Internet no sería lo que es.
Hoy por hoy cualquiera puede colocar en Internet información sin censura previa (excepto en algunos países como Irán o China), esto permite expresar libremente opiniones, y decidir libremente qué uso damos a Internet. Es algo importante que permite que las personas se sientan más libres y tengan más capacidad de reacción frente a los poderes establecidos. Pero también facilita el uso negativo de la red, por ejemplo mediante la propagación de material ilegal.

bola Anónima.
Podemos decir que ocultar la identidad, tanto para leer como para escribir, es bastante sencillo en Internet. Esta característica está directamente relacionada con el punto anterior, ya el anonimato puede facilitar el uso libre de la red con todo lo que esto conlleva. Entendido de forma positiva, el anonimato facilita la intimidad y la expresión de opiniones. Aunque también facilita la comisión de delitos.
A pesar de ello cada vez más las personas prefieren identificarse para navegar, utilizando las identidades que van dando de alta en las distintas empresas que ofertan servicios. Esto es así porque cada vez más, acceder a través de una cuenta registrada permite interactuar más cómodamente con las páginas y los servicios que se ofrecen, así como personalizar la forma de trabajar. Por lo tanto los usuarios tienden a crear comentarios o valoraciones bajo su identidad real en busca de reconocimiento en la comunidad virtual y fuera de ella.

bola Autorregulada.

¿Quién decide cómo funciona Internet? Algo que tiene tanto poder como Internet y que maneja tanto dinero no tiene un dueño personal. No hay ninguna persona o país que mande en Internet. En este sentido podemos decir que Internet se autorregula o autogestiona. La mayoría de las reglas que permiten que Internet funcione han salido de la propia Internet.
Existen unos comités internos que se encargan de regular Internet, como W3CInternet SocietyICANN. Por ejemplo, se encargan de dictar las normas de los nombres de dominios, definir y aprobar los protocolos de comunicaciones, etc.
El ICANN tiene la misión de organizar el sistema de nombres de dominios, asignar direcciones IP y gestionar los servidores raíz. Este sistema es básico para el funcionamiento de Internet y la comunidad internacional ha pedido que pase a ser gestionado por un organismo internacional. Tras largas deliberaciones este sistema será liberalizado y dejará de depender directamente de EE.UU.
Hasta ahora las razones que han llevado a tomar las diferentes decisiones han sido fundamentalmente técnicas. Eso puede explicar por qué las cosas han funcionado razonablemente bien, puesto que el crecimiento y la mejora de Internet son innegables.
A partir de ahora, debido a los problemas de seguridad y para facilitar el comercio electrónico las autoridades de diversos países han comenzado a regular Internet mediante leyes nacionales.
En España, en el año 2002 se aprobó la LSSI (Ley de Servicios de la Sociedad de la Información y Comercio Electrónico) que regula diversos aspectos del funcionamiento de Internet como la obligación de inscribir los nombres de dominio (.es, .com, ...) en el Registro Mercantil, obligación de publicar los datos de las personas o empresas que prestan servicios en Internet, normas sobre la publicidad, correo electrónico y contratación electrónica, etc.
Esta regulación de Internet ha sido acogida de diferente forma por diversos colectivos. Los empresarios con negocios en la red creen que favorecerá el desarrollo del comercio en Internet y hará más seguro el uso de la red de redes. Algunos colectivos piensan que es un recorte de la libertad de la red y se han manifestado en contra de la LSSI.
También en España se impulsan leyes restrictivas, como las medidas recogidas en Ley de Economía Sostenible, cuyo objetivo es impidir a los usuarios compartir material protegido por los derechos de autor, como música, series o películas. Leyes como estas ya están vigentes en otros países como Francia, en los que ya es posible cortar el acceso a internet a los usuarios que realizan descargas de material protegido.

bola Un poco caótica.
El hecho de que entre todos construyamos Internet sin una supervisión estricta del modo en que lo hacemos permite que la red esté plagada de enlaces que no llevan a ninguna parte, páginas que dan errores, formularios que fallan, vídeos que nunca se cargan, textos descuadrados y faltas de ortografía que claman al cielo. Podemos navegar por Internet y naufragar constantemente.
Todo esto puede dar la impresión de ser un pequeño caos ya que nadie asegura que todo funciona bien. Aunque esto también sucede en otros aspectos de la vida. Hay veces que sales del cine pensando que te han tomado el pelo, hay libros que son muy malos, productos que no hacen lo que dice la etiqueta, etc.
Con el tiempo son los propios usuarios los que alertan de los malos funcionamientos o dejan que las páginas que no son lo suficientemente competentes queden en el olvido. Lo imporante es que sepas reaccionar frente a este tipo de errores para seguir navegando con normalidad.
Otro punto a tener en cuenta es que cada página getiona sus contenidos de forma autónoma. Al no existir ningún control sobre la informacion que se vuelca en la red, es posible que dicha información sea falsa. Por lo tanto, a la hora de navegar hay que tener criterio y aprender a discernir cuáles son fuentes fiables o hasta qué punto podemos confiar. Así, evitaremos ser víctimas de estafas o propagar rumores infundados.

bola Segura.
En Internet existen los suficientes mecanismos de seguridad como para que sea posible navegar sin riesgos. Todo es cuestión de actuar con conciencia y lógica, así como de conocer dichos mecanismos.
Cuando establecemos comunicaciones triviales en un chat o por correo electrónico cabe la posibilidad de que dichas comunicaciones sean escuchadas por un tercero. Esto, sin embargo, requiere de demasiado esfuerzo y conocimientos técnicos, por lo tanto no suele ocurrir. Esto no debe asustarnos, al igual que no nos asusta que nos pinchen el teléfono (algo que también es posible). Como usuarios debemos preocuparnos de utilizar contraseñas de acceso que resulten lo suficientemente difíciles de adivinar, ya que la mayoría de intrusiones y vulnerabilidades que se sufren no son debidas a que un experto hacker esté detrás, sino simplemente a la ingeniería social. Si tu contraseña es fácil de adivinar, será insegura, y por lo tanto será fácil que accedan a tus servicios bajo tu identidad.
Sin embargo, para gestiones que son más sensibles y que contienen ciertos datos que conviene cuidar tenemos herramientas como los certificados digitales o las firmas electrónicas, que nos permiten identificarnos de forma segura en portales bancarios o de la administración, e incluso enviar y recibir correos electrónicos en los que se asegura la autoría. Los certificados digitales son expedidos por autoridades certificadoras (VeriSignFNMT) que garantizan la identidad de la empresa o persona que lo posee. Mediante el uso de claves públicas y privadas se puede asegurar que el documento que se transmite llega a su destino sin ser alterado, así como la identidad de quien lo envía. Es necesario para poder realizar algunas gestiones por Internet, por ejemplo la declaración de la renta.
Hoy en día es más seguro comprar en internet que en una tienda convencional a pie de calle. Las tiendas virtuales enlazan directamente con el banco al que pertenece la tarjeta bancaria con la que se pretende pagar. Es decir, los datos más vulnerables los ofrecemos al banco, no a la propia tienda. Y por supuesto que dichos bancos se cuidan de utilizar protocolos de seguridad en sus páginas que impiden que personas malintencionadas escuchen la emisión y recepción de datos reveladores que comprometan tu capital.
Todo esto no quiere decir que debamos descuidar nuestra seguridad. Al igual que en la vida real, debemos actuar con cautela. Para evitar que algún contenido de Internet pueda afectar a nuestro ordenador (por ejemplo, con virus) debemos tener instalado un antivirus y descargar el material, siempre que sea posible, desde páginas de confianza. Otras recomendaciones podrían ser no abrir correos electrónicos de desconocidos o informarse de la fiabilidad de una tienda online antes de comprar en ella. Si una tienda o agencia no es de fiar no tardará en ser denunciada por otros usuarios, de modo que si buscas información sobre ella será evidente la forma en que trabajan.
En definitiva, al igual que en el primer día de trabajo o de clase todo es nuevo y estamos alerta, cuando empezamos a navegar necesitaremos dedicar algo más de tiempo a discernir lugares seguros de páginas que no podrían serlo. Con el tiempo y la experiencia iremos desterrando ese pánico irracional frente a Internet y será suficiente con utilizar una pequeña dosis de sentido común y de prudencia.



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